Los bancos centrales de los BRICS podrían debatir este año un plan para conectar sus sistemas oficiales de dinero digital, y Rusia impulsa el rublo digital como herramienta clave para ese cambio. La idea es simple: si los miembros de los BRICS pueden mover fondos utilizando redes de moneda digital de banco central vinculadas, podrán liquidar pagos de comercio y viajes con menos pasos que toquen el sistema dólar. Los partidarios dicen que una configuración compartida podría reducir la fricción de pago, acelerar la liquidación y disminuir la exposición al riesgo de sanciones.
En Rusia, el rublo digital está en el centro de ese plan. Timur Aitov, miembro de la Cámara de Comercio de Rusia, dijo que el rublo digital es “ante todo un proyecto internacional”, aunque también señaló una demanda débil en el país. Esa división importa. Rusia aún quiere que el rublo digital funcione para pagos cotidianos, pero Moscú también quiere que sirva como puente transfronterizo con los socios de los BRICS.
Los bancos más grandes de Rusia no han mostrado mucho entusiasmo por el rublo digital para uso doméstico. El CEO de Sberbank, German Gref, dijo que no ve por qué las personas comunes necesitan una opción de CBDC, y agregó que los bancos y las empresas tampoco ven una necesidad clara. Aitov estuvo de acuerdo con ese punto básico, y dijo que el problema es la demanda, no solo la tecnología. En su opinión, Rusia ya puede ejecutar pagos digitales rápidos con las herramientas bancarias actuales, por lo que el rublo digital debe ganarse su lugar.
Aún así, el Banco de Rusia avanza con una fecha fija. Los reguladores planean una introducción a gran escala del rublo digital a partir del 1 de septiembre de 2026. El banco central dice que las personas accederán al rublo digital a través de aplicaciones bancarias normales conectadas a su plataforma, y dice que las transferencias serán gratuitas para individuos. Para los responsables políticos de Rusia, el lanzamiento mantiene al rublo digital como una opción de pago doméstico y como un experimento transfronterizo.
El ángulo de los BRICS se está volviendo más agudo porque el banco central de la India ha presentado una propuesta formal para vincular las CBDC de los BRICS. Fuentes familiarizadas con la idea dicen que el Banco de la Reserva de la India quiere el tema en la agenda de una reunión de los BRICS, con enfoque en pagos de comercio y turismo transfronterizos. Si los miembros de los BRICS aceptan el plan, los empujaría hacia infraestructura compartida y estándares regulatorios más unificados. Eso es trabajo difícil, porque significa acuerdo sobre estándares de mensajería, reglas de cumplimiento, manejo de disputas y gobernanza. También significa decidir quién establece las reglas técnicas cuando se conectan cinco sistemas diferentes.
Los movimientos de China añaden más presión. Beijing ya ha probado usos transfronterizos del yuan digital, y sigue construyendo herramientas para apoyar más liquidación no dólar. Para Rusia, esto importa porque China es su principal socio comercial. Si China puede pagar y cobrar de formas que eviten los rieles dólar, Rusia quiere tener su propia opción lista. En ese marco, el rublo digital se vuelve menos sobre ganar a los compradores en Moscú y más sobre liquidar facturas a través de fronteras.
El debate de stablecoins está justo al lado de este plan de CBDC. Los bancos comerciales rusos han mostrado interés en stablecoins ancladas al rublo para tratos transfronterizos, porque las stablecoins pueden ser flexibles y conectarse a la infraestructura cripto. Pero muchos banqueros centrales no confían en ellas. El banco central de la India ha advertido que las stablecoins pueden amenazar la estabilidad monetaria, debilitar el control de política y crear riesgos para bancos y el sistema en general. El banco central de Rusia ha tomado una línea similar: no ha objetado stablecoins para uso transfronterizo en casos limitados, pero ha descartado stablecoins para pagos domésticos. Esa postura ayuda a explicar por qué los responsables políticos siguen volviendo al rublo digital, incluso cuando los bancos prefieren tokens privados.
Rusia también argumenta que el rublo digital puede ayudar a combatir el fraude y la corrupción. Aitov dijo que el rublo digital podría hacer más fácil rastrear fondos robados, porque los registros pueden mostrar dónde se movieron las unidades de rublo digital y quién las recibió. Los partidarios dicen que ese tipo de trazabilidad puede ayudar en gasto público y pagos de beneficios. Los críticos responden que la misma trazabilidad puede generar preocupaciones de privacidad, ya que una CBDC puede dar al estado más visibilidad en los flujos de dinero.
Este debate ocurre mientras los mercados de cripto siguen volátiles y los legisladores siguen atacando a Bitcoin. El legislador ruso Anatoly Aksakov, quien ayudó a dar forma a partes de la política cripto de Rusia, ha predicho nuevamente que Bitcoin colapsará con el tiempo porque carece de respaldo y depende de especulación. Sus comentarios subrayan una división más amplia: Rusia puede promover el rublo digital como herramienta estatal mientras limita el rol de cripto como dinero.
Un giro final surgió esta semana de reportajes sobre posibles conversaciones económicas entre EE.UU. y Rusia. Un reporte de Bloomberg dijo que un memo interno del Kremlin discutió un posible retorno a canales de liquidación dólar como parte de una propuesta económica más amplia al presidente Donald Trump, con energía y materias primas entre las áreas de enfoque. Si esa idea gana tracción, no borraría el plan del rublo digital. Pero mostraría cuán rápido puede cambiar el mensaje: Rusia puede hablar del rublo digital como forma de reducir la dependencia del dólar, mientras explora caminos de regreso a los rieles dólar si conviene a un trato mayor. En la práctica, Rusia parece querer opciones. El rublo digital ofrece una opción más.